El Cocodrilo Mexicano

Facinvite_Blog_002.jpg

¡El pequeño cocodrilo con una inmunidad gigante!

   También llamado ‘Cocodrilo de Pantano’, su nombre es Cocodrilo Morelet (Crocodylus Moreletti) bautizado de esta manera, en honor al naturista de origen francés, Pierre Morelet quién describió esta especie por vez primera en 1850, aunque ya desde 1547 Fray Bernardino de Sahagún lo describió en sus relatos recopilados en la publicación ‘México Antiguo’ como una especie que “tiene la boca muy ancha y muy ancho tragadero; los grandes de ellos pueden tragarse un hombre entero.”

   El Cocodrilo Morelet mide en promedio 3 metros y puede alcanzar hasta los 4 metros, su promedio de vida es de 50 años y es una de las tres especies de cocodrilos endémicos de México. Posee un párpado transparente que le permite ver bajo el agua y su sentido del olfato y el oído son tan agudos fuera como dentro del agua. Se le conoce como ‘Cocodrilo Mexicano’ porque habita las regiones centrales de México así como las costas del Golfo de México, la península de Yucatán y la parte norte de Belice y Guatemala.

   En la era prehispánica, este cocodrilo era conocido como Acuetzpalin, (Del náhuatl: Atl, agua y Cuetzpalin, lagartija) literalmente: lagartija de agua. Los aztecas consumían sus huevos y carne y le atribuían a sus vísceras, propiedades medicinales. Dentro de su cosmogonía, el cocodrilo era uno de los doce signos zodiacales, donde respondía al nombre de Cipactli. Los nacidos bajo este signo eran bendecidos con buena salud, una vida longeva y una vejez tranquila, cualidades que desde la era de nuestros ancestros ya se asociaban con esta especie.

   Por su parte, el Cocodrilo Morelet, también guardaba un lugar importante en la cultura maya donde era conocido como ‘Itzam Can Ain’ o monstruo lagarto de la tierra. Los mayas creían que era un símbolo de fertilidad del agua y de la tierra, pues tenían un gran conocimiento de su papel ecológico, ya que en su etapa adulta, el Cocodrilo Mexicano influye en la trayectoria de las poblaciones locales de otros seres vivos, modificando el aspecto y la dinámica del ambiente, desde la configuración del paisaje, hasta el cauce de los ríos locales.

   En la actualidad, además de todo el conocimiento ancestral de esta especie que habita en pantanos, lagos y ríos de agua dulce. Las contribuciones del QBP. Bulmaro Esteban Correa Meza, han reflejado que el Cocodrilo Mexicano, es además una especie que posee uno de los sistemas inmunes con mayor fortaleza, capaz de destruir bacterias resistentes a la penicilina e incluso combatir células cancerígenas, al tratarse de una especie que habita en uno de los ecosistema más insalubres, con una dieta que incluye carroña y cuyos enfrentamientos con miembros de su misma especie, le generan heridas expuestas de gran magnitud.

   Hoy en día, el Cocodrilo Mexicano cuenta con tan sólo una población total que no rebasa los cien mil ejemplares y cuenta con la protección del Crocodile Specialist Group desde 1971, quienes actualmente protegen a más de 23 especies de cocodrilos y lagartos, no sólo de la caza furtiva, sino de la destrucción de sus hábitats como parte de la expansión de la mancha urbana o bien como forma de obtención de materia prima. Además, existen áreas protegidas para esta especie, como la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an en Quintana Roo o Pantanos de Centla en Tabasco, donde no sólo se resguarda al Cocodrilo Morelet de amenazas exteriores, sino de sí misma, pues esta especie tiene fama de caníbal, al incluir dentro de su dieta a sus propias crías.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *