El Duelo

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A menudo en México el término Tanatología no surte gran efecto, pues muchas personas no lo han escuchado y las que sí no se han interesado por él.  Para varios, pensar en tanatología esto puede sonar escandalizador, pero para los que han tenido la  duelo de cerca suena confortante. Pues eso es justo lo que hace, confortar al paciente y a sus familiares.

            Los tanatólogos ofrecen un acompañamiento para los enfermos y sus familiares, donde su única meta resulta satisfacer deseos y necesidades. Dentro de sus labores se encuentra la de escuchar todas las inquietudes que guardan para elaborar una comunicación más eficaz entre la familia y el personal médico. Es de suma importancia escuchar las necesidades del paciente, porque a veces como familiar egoístamente se toman decisiones ajenas a él. Es importante siempre tomarlo en cuenta y hacerlo sentir importante y valioso.

            Aparte de ser tomado en cuenta, es importante que el paciente y la familia puedan hablar acerca del duelo de pasar de estar sano a enfermo. La Tanatología identifica un inmenso problema global que ha comenzado a tratar, en ningún lugar se habla de la perdida de la  salud como una realidad no negativa. Hemos hecho de ella un tema tabú y la sensación de inmortalidad es algo que las personas han adquirido y el duelo de la enfermedad de un conocido sólo fortalece esa creencia “a él le tocó, a mí jamás”. Si tratáramos la duelo con más naturalidad y pudiéramos comprenderla como un proceso de vida, en vez de ajeno a ella, el desenlace sería menos caótico.

            La enfermedad no debe ser objeto de terror, sino comprendida en su totalidad para ser aceptada. Aunque decir esto resulta complicado, pues es un proceso que en inicio resulta completamente desconocido. Sin embargo, el duelo es un concepto generado por el hombre con connotación negativa. incluso se podría decir que es un proceso que se lleva en vida, pues el desenlace que viene después es un proceso de paz y resignación, completamente nuevo e incapaz de adquirir connotación.

            Por todas estas razones la experiencia de un tanatólogo siempre puede facilitar el proceso de la enfermedad del cáncer, y es aconsejable que quien ha estado cercano a este enfermedad estudie un poco más del tema, pues siempre viene de ayuda un estudio previo de la conducta humana ante estos procesos.

            Por último, tener la enfermedad no implica el abandono de la vida, por el contrario; cuando uno acepta su cercana o lejana gravedad, es capaz de disfrutar más de la vida. Es capaz de reconocer biológicamente el funcionamiento de sus células comprendiendo que está vivo, y tiene la oportunidad del disfrute. Es así que podrá llegar a “disfrutar” de los pequeños y grandes placeres de la vida. Nunca se debe perder la esperanza de vida, es ésta la que mueve montañas en el espíritu humano y es la que dará sentido gracias a la voluntad a las personas vivas.

 

            Así que como familiar sería bueno platicar sobre la enfermedad, fomentar la esperanza y sobretodo, ayudar al paciente a buscar sentido a la vida, éste se encuentra de forma individual por consecuencia de las circunstancias de vida. Y es éste el que se puede ayudar a encontrar tomando en cuenta que puede ser para realizar cierta tarea o meta, para soltarse a la experiencia, para encontrarlo en el sufrimiento transformándolo al cambiar su sentido, o para hacer algo más allá de uno mismo.

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